
¿A dónde irán?
¿Dónde van a ir a parar mis recuerdos cuando yo ya no esté?
¿Dónde mis dulces memorias de niña, el recuerdo de mis vestidos de cumpleaños, esas imágenes tan celosamente guardadas de mi niñez?
¿Dónde irán los nombres de mis muñequitas de papel, los días de fiebre?
¿Dónde irán mis sensaciones primeras, mis ilusiones, mis éxitos, mis fracasos?
¿Dónde quedarán los recuerdos de las personas que siguen viviendo solo a través de mí?
¿Dónde quedará mi esencia, mi “yo”, cuando mi cuerpo diga que no va más?
¿Dónde irá a parar todo este amor que me inunda?
¿Los nombres y las caritas de mis hijos, guardados de la manera única en que solo una madre los guarda?
¿Qué pasará con mi alma?
¿Formará parte de alguna alma mayor, pero conservará algo de mi identidad?
¿O simplemente todo lo que siento —lo que me hace ser quien soy— se pudrirá junto con mi cuerpo?
¿Quién no se ha hecho esta pregunta?
Los creyentes creen.
Yo lo he intentado, pero en este mundo de dolor se me hace difícil imaginar a un ser bondadoso que permite que sus hijos se lastimen.
Por eso, con dolor y a mitad de mi vida, me pregunto:
¿A dónde irá mi ser cuando mi cuerpo ya no esté?
Estela Albini















No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu colaboración.